Hay muchas posiciones y estilos, pero hoy no te las voy a decir, si te diré una cosa muy importante. Solo hay una manera de hacerlo bien y es con cada fibra de tu ser. Para ello tienes que querer estas ahí abajo, sin preocuparte si te vas a pringar las manos o la boca o si va a oler raro.
Túmbala con cuidado sobre su espalda y separar sus piernas lentamente. No se te ocurra meterle un dedo o la lengua a la primera de cambio, admira sus piernas y sus muslos. Recórrelos a besos, a mordisquitos, lámelos… recuerda que el resto de su cuerpo existe y es muy sensible… después haz lo mismo con su sexo... Mientras estas entre sus piernas acaríciala con las manos, juega con sus pechos, cógele la mano, siente como se va excitando. Ahora que la estas volviendo loca de placer con tu juego, lamela una sola vez desde abajo a arriba de su sexo. Seguro que con este lametón obtendrás un largo y profundo gemido, tal vez sus dedos se enreden en tu pelo como agradecimiento. Lo mejor de hacer un cunilingus es oírla como va respondiendo, sus quejidos, sus gemidos, sus jadeos y por que no, sus gritos. Si llega un momento que te pide que pares lo más probables es que no quiera que lo hagas. Que llegues a excitarla tanto que te pida un descanso, es según muchos, la sensación más gratificante. Llevándola a extremos que normalmente no siente hará seas un placentero recuerdo a lo largo de los años.

Cuando por fin metas tu lengua en ella, la lamas, la saborees, deberías gemir de placer por su sabor y por sentirla. Ese increíble coñito que pronto mantendrá caliente a tu soldadito mientras la posees toda la noche o todo el día, depende del momento.
Mientras lamas o chupes, muéstrale todo tu agradecimiento por todo lo que te hace y lo que te hace sentir. Hazlo con la misma pasión que pondría un niño degustando su caramelo preferido... presiona tu cara contra ella con la misma fuerza que tu lengua la esta penetrando. Chúpale con todas tus ganas y saborea su clítoris en tu boca. Usa todas tus armas. Utiliza tus dedos, tu lengua, tus labios, desconciértala con un millón de sensaciones que recorran su cuerpo, todas producidas por ti, una y otra vez, sin descanso. Métele y sácale un dedo o dos mientras tu lengua juega con su clítoris, rodéalo, presiónalo. Pon atención a sus palabras, si no dice nada te hará saber si le gusta o no con sus manos o sus gemidos.
Y el final de todo esto es lo que deseamos, que le llegue el orgasmo. No la estas preparando para penetrarla, si no que quieres demostrarle que puedes ser tan bueno dando como recibiendo.
Sabrás cuando va a llegar al orgasmo. Notaras como sus piernas te sujetan fuertemente, una especie de convulsiones que te atraen hacia ella. Sentirás como su sexo esta a punto de darte tu recompensa y escucharas los gemidos y jadeos de una mujer al borde del placer. No pares de hacer lo que estés haciendo, no importa si sientes calambres en las manos, si te duele el cuello o la lengua la tienes ya tonta, viene lo mejor, cuando su cuerpo se abandona totalmente y llega el orgasmo o llega el orgasmo y su cuerpo se abandona totalmente??
La mujer puede tener un orgasmo detrás de otro, esto es lo más divertido. Si lo sabes hacer bien y no paras puede alcanzar un segundo placer. Os sorprendería de la cantidad de hombres que no se preocupan en hacer gozar de esta manera a una mujer. Así que cuando una encuentra a un hombre que se preocupa por dárselo y pone empeño en ello, ella será suya, se le entregará en cuerpo y alma.
Resumiendo, usa tus dedos, lame, chupa, apreta tu cara contra su sexo, degusta lo que ella te ofrece sin detenerte, gime dentro de ella, cógela con tus manos, sostenla mientras continuas dándole placer y no se te ocurra parar hasta que ella termine. Te lo agradecerá siempre.
Uffffffff.