Audiencia provincial
—Espero que no tengas nada planeado para los próximos meses. — Dijo con voz burlona
—Me voy de viaje, así, que si quieres una cita tendrás que esperar hasta la primavera.
—No sé yo…— Se rió mientras bajaba las escaleras.
—Verá. He recibido esta carta para ser jurado y no puedo. Dígame que tengo que hacer para renunciar.
—¿Renunciar? Creo que lo tiene un poco difícil. Veamos. No la veo con cara de más de 65 años. ¿Ha sido anteriormente jurado?
—No. Aunque si he jurado y no en vano.— El me sonrió.
—¿Tiene cargas familiares por las que no se pueda presentar?
—Tengo un perro muy pesado y mimoso. ¿Eso vale?— Está vez se rió.
—¿Cómo? Explíquese mejor.— Se puso cómodo en su sillón y me miró atento, esperando mi respuesta.
—Una pregunta. Si juro decir la verdad y toda la verdad, ¿me puedo encomendar a la enmienda esa de que he sido jurado con anterioridad?
—Verá. Escribo en blogs eróticos, me gusta investigar temas para mis post y, claro, luego probarlos. Hay que contrastar la información siempre.— Le sonreí.
—Casi. En unas semanas tengo un viaje programado por tres meses en una isla tropical. Puedo quedarme a vivir allí.
—Va a ser que eso no sirve. Tendría que tener la residencia en el momento de haber recibido la citación, no a posteriori. Pero buen intento. Pinta de militar profesional no tiene aunque creo que más de un miembro de su cuerpo ha pasado por el suyo.— Sonrió maliciosamente. Me sonrojé.
—Si soy buena conocedora de la ley y del entorno principal que está implicado en el juicio, ¿podría servir?
—Dispare. Estoy impaciente por saber cómo va a salir de esta.—
—Podría decirse que sí.
—Uhmm.. O sea, que esto es la ley.
El swinger y las parejas ocasionales.
(Swinger: el que oscila, que cambia o se balancea de un lugar a otro, derivado de "To Swing": balancearse, oscilar)
El swinger es una actividad de parejas que nace de una relación estable, crece como fantasía de ambos, recorre el proceso de construcción de la confianza mutua, de la caída de los prejuicios y, superado ese momento, comienza el juego en la búsqueda de la primera experiencia.
A veces ese juego se extiende por años, otras su resolución es inmediata, pero de una u otra forma ese proceso hecho en conjunto por la pareja es la sal que da sentido a este estilo de vida. Llegar cada noche después de un encuentro y hablar con nuestra pareja sobre lo vivido, excitarse con los recuerdos, internalizarlos en el lecho, es abonar la intimidad de la pareja, hacer crecer la convivencia. ¿Qué sería del swinger fuera de la pareja?: Nada. El hecho de estar en una cama con más gente puede ser muy reconfortante aunque no sea más que eso.
Algunos llaman a esto ¨orgía¨, pero si esas personas no son parejas estables no es un grupo o un encuentro swinger. Entre estas personas el momento de placer no se extiende más allá del tiempo en que se vive el sexo, mientras que en el caso de una pareja estable cada encuentro construye fantasías, emociones y recuerdos que son parte de la vida diaria y, en especial, de la intimidad de la pareja. ¿Hay parejas ocasionales en el swinger?, claro que las hay, tengamos en cuenta que una mujer y un varón que tienen la fantasía de estar sexualmente con otras personas, en el mismo lecho, ¿dónde pueden realizarlas que no sea en nuestro ambiente? No hay espacios donde la gente se proponga esas cosas con naturalidad.
Conozco mujeres solas que nunca podrían vivir experiencias con varios hombres si no fuera a partir del ambiente swinger , o ¿es que pueden -en una fiesta privada - decirle a tres o cuatro jóvenes que desea estar con ellos en una cama? Primero, no la tomarán en serio, segundo, puede pasar un mal rato.
El sexo más allá de los límites socialmente estipulados requiere de
conciencia, y ella será tratada con poco respeto, seguramente. Así que algunas parejas llegan a acuerdos, se juntan y se venden como pareja real para integrarse a un grupo o intercambiar con otra pareja. La mayoría de los swingers detectamos fácilmente esa maniobra. En muchos casos dejamos pasar la cuestión porque sabemos que no nos cruzaremos más con esa virtual pareja y que nunca llegarán a ser parte del todo del swinger, de su lado social, de la construcción de amistades, y que rebotarán con gran parte de las parejas que son meticulosas a la hora de intercambiar.
| El hecho es que la igualdad de entrega es vital para completar la fantasía vibrante del swinger: “Yo lo hago con el ser que tú amas y tú lo haces con el que yo amo”. |
¨Superación¨, esa es la palabra que define ese estado donde el amor no es afectado por el sexo compartido, donde la institución ¨pareja¨ se preserva sin problemas aunque la cama se amplíe a algunos visitantes más. Muchas de esas parejas ocasionales son de esposas y maridos que no pudieron convencer a sus cónyuges, entonces buscaron una compañía, lo hicieron solos y creen que ya son swingers. Pero claro, no logran vivir lo esencial; llegan a su casa y su esposa está allí, sexualmente es la misma de siempre, monógama, y ellos, por lo tanto, no realizaron su fantasía más que como un paseo turístico por un paisaje donde sólo ven el bosque pero no el árbol. La sociedad se vuelve cada vez más amplia y tolerante en materia de sexo. Pero cuidado, dije la sociedad, no las instituciones que la gobiernan. La espontaneidad crece en los jóvenes, el sexo se vuelve rápido y probar lo diferente es cada vez más normal, así que las parejas ocasionales serán parte del paisaje del swinger en forma permanente. Deberemos saber cómo manejar, según la visión de cada uno, este fenómeno. Lo importante es que no nos convenzan de que ellos son swingers.
| Recuerden: Esa pasión compartida, esa posibilidad de construir la complicidad en pareja, encontrar en nuestra cama a esa mujer o ese varón día a día, con el que vivimos esta libertad pactada, el hacerlo con el ser querido, es la marca de fuego del swinger. Lo demás es otra historia. |
¿Parejas liberales o swingers?
Lo semántico define lo práctico, pone en su lugar cada cosa y es bueno que en el plano sexual definamos cada variante por su nombre y, desde ahí, calificar las diferencias. ¨Swinger¨ es una pareja que practica el sexo con otras pero sin separarse, en el mismo espacio físico, es decir, trasladando el placer de uno a otro mirando al ser amado gozar; es un rasgo muy importante porque define nuestro estilo de vida.
En cambio la pareja liberal,no necesita del otro, se toma libertad absoluta en el plano sexual, y por lo tanto los límites son difusos.
Pensemos: Si salgo con otra mujer, la seduzco, hablamos, vamos a la cama y en ella somos dos, sin duda en ese juego se explora más allá de lo genital, no hay sólo sexo. Los swingers nos detenemos en el sexo y cultivamos lo afectivo sólo ligado a la amistad. No exponemos a la pareja y su unidad ni deseamos vivir individualmente nuestra sexualidad. Las parejas liberales son una decantación del ¨hippismo¨ de los setenta; en nuestro país esta tendencia no tiene anclaje porque es de por sí compleja y a la larga crea riesgos. La posibilidad del enfriamiento de la intimidad de la pareja es uno de esos riesgos, y los celos por pensar que nuestra pareja no nos cuenta todo lo que hizo al salir con otro sin nuestra compañía.
Un defensor de esta tendencia decía que los swingers practican una especie de ¨prostitución no monetarizada¨, es decir, si a ambos no les gusta por igual la pareja con la que estarán, una parte está haciéndolo forzado y de esa forma se prostituye para complacer al otro. Sin duda ese es un concepto simplista, es ver al sexo sólo en el plano estético; es decir, si la mujer con que estoy no es el ideal físico que deseo, no es válido el intercambio. Pero los swingers vamos más allá del ¨sexo-imagen¨, creamos toda una situación de seducción que amplía la cosmovisión del sexo explorando otras sensaciones más allá de lo estético, construimos cada encuentro y aún los más genitales encuentran en la variedad el placer.
Acordar con nuestra pareja la elección de otra es parte del juego, es la búsqueda de un equilibrio entre lo bello y lo sensual, lo carnal y lo sensorial. Hay piel con una persona cuando establecemos cercanía con ella, ahí detectamos el encanto. Ese juego lo hacemos juntos, lo que le da esa explosiva carga de complicidad en la pareja que es tan excitante como el sexo mismo. La pareja liberal no tiene esa oportunidad: Juega en soledad y cuenta a su pareja sólo lo que le parece prudente contar; el resto de la historia no siempre la declara. Es la parte donde juega lo romántico, aspecto inexistente entre los swingers.
¿El swinger sustituye el sexo de la pareja?
Una pregunta que es básica en quienes intentan acercarse al swinger es acerca de si cuando practican este estilo de vida el sexo en la pareja se verá afectado en su continuidad o ya no tendrán los mismos deseos al enfocar toda su energía al sexo con otras parejas o grupos. Es un tema interesante, porque cuando decimos que puede haber en una pareja luego de algunos años cierto agotamiento del interés sexual y que el intercambio es una opción para revivir ese estímulo perdido, no queremos decir que esa es la función o el leitmotiv de la práctica del swinger. Es que la gran mayoría de las parejas que están en nuestro ambiente se iniciaron estando muy bien en su sexualidad íntima e, incluso, fue el alza del deseo el que los llevó a buscar nuevos horizontes. La cama matrimonial es un lugar seguro, de una calidez especial donde juegan valores ausentes en el intercambio, valores afectivos y de compromiso, costumbres, y la fuerte intimidad que la convivencia genera. Estas cosas son irreemplazables y hacen del sexo íntimo de la pareja algo especial, único. Claro que también esos factores pueden afectar la sexualidad de la pareja; las tensiones de la vida cotidiana, la falta de tranquilidad cuando hay hijos y muchos otros aspectos más intervienen en la libre expresión de la sexualidad en pareja.
Es decir, el sexo matrimonial es complejo, mientras que el sexo swinger es simple, sólo genital: elegimos la pareja que nos gusta, conversamos lo suficiente para conocernos... y a la cama. Allí lo que se expresa es sexo y sólo esa sensación, sin otros compromisos ni asuntos pendientes, sin otras cargas ni otros valores.
Una cosa es segura: el sexo swinger no puede reemplazar al sexo en pareja porque, aunque este sea espaciado, cuando se da tiene otro origen. Y también es bueno aclarar que el sexo swinger, cuando da placer al practicarlo, se vuelve parte de la vida sexual de la pareja y es complejo desandar el camino recorrido. Podemos hablar de una interacción entre ambas variantes: el intercambio eleva el morbo junto a las fantasías de la pareja, y generan una complicidad sexual que estimula genitalmente. Es por esta razón que muchas parejas ven incrementada su sexualidad de pareja después del primer intercambio.
¿Cuánto ocupa el sexo en nuestra vida?... Eso también tenemos que sopesarlo. En muchos casos de parejas ocupaba menos del 5 % de su tiempo libre, y con el swinger ese espacio creció al 30%; es decir, montaron una vida distinta, con salidas, encuentros, discos y hoteles o apartamentos, todo para tener sexo. Sus salidas cambiaron de horizonte y las noches en la intimidad de la pareja también ampliaron el tiempo dedicado al sexo con esta apertura.
En todo este tema debemos tomar algo en cuenta como ley mayor: el swinger es oscilar. Es decir, pasamos fugazmente por la cama de los otros, no nos quedamos en ella ni buscamos más atención que la genital en ese momento concreto. Si esto se respeta -y la mayoría de los swingers lo hacemos-, no hay otras historias que lamentar. Cuando, por el contrario, nos aferramos a otra pareja o a un solo o sola en el caso de los tríos, la cuestión comienza a tener sus riesgos.
| Somos ¨osciladores¨, vamos del placer hacia lo nuevo. Sólo tenemos un puerto fijo en nuestro constante navegar: nuestra pareja. |
Las contradicciones en el swinger.
“Te amo, te comparto”: esta es quizás la primera contradicción en el swinger. La idea del amor está asociada culturalmente a la posesión indisoluble del cuerpo del ser amado: sólo nosotros disfrutamos de él y sólo el ser amado disfruta de nuestro cuerpo; así es, por lo menos, en la consideración general. La pregunta es por qué, y la respuesta es muy larga y compleja. Pero lo cierto es que la posesión física del otro tiene que ver con aspectos reproductivos y no sexuales en su origen. Claro que si bien hoy el tema de la reproducción, su control y prevención, están ligados a la utilización de variados recursos de muy alta eficacia, la idea de la posesión física del ser amado no cambió en general. Es que dos mil años de cultura pesan.
| Muchas veces dijimos que somos seres concebidos para la diversidad sexual, no para la monogamia sexual. |
Los swingers en algún punto de nuestras vidas dejamos -de común acuerdo- liberada esa capacidad de ser sexualmente amplios y ya no necesitamos, para sentirnos seguros y amados, tener la exclusividad sexual. Entonces comenzamos a concebir el amor de forma más profunda, menos posesiva. Vemos a la pareja no como una unidad reproductiva sino como la unión de aspiraciones, proyectos y fantasías, y entendemos que acompañarnos es a la vez comprendernos y ayudar al otro a realizar aquellas cosas que lo hacen feliz o le aportan placer. No hay en la posesividad ni en los celos nada que nos asegure amor, más bien hay mucho de un individualismo no elaborado. “Te amo, te comparto” es una contradicción, pero como toda contradicción respeta las generales de la evolución. Compartir no es entregar, dar un paso al costado ni perder nuestra posición dominante en el plano del amor, único sustento de la pareja. Compartir es más precisamente dejar hacer en comunidad para el placer mutuo. Esto parece muy filosófico, pero es esencial. También se ve como una contradicción aun más compleja el hecho de que los swingers gocemos viendo al otro gozar con un tercero. Allí lo que se expresa es el principio de la omnipotencia genital: si ella o él me ama, nadie le podrá dar placer sexual. Nada más inexacto. Quizás el amor nos asegure el lugar más cálido y requerido en la sexualidad del otro, pero no inhibe su capacidad natural para gozar.
| Podemos gozar con otros sexualmente y amar en exclusividad, esto es así, podemos aceptarlo o mirar para otro lado. Y si es así, ¿por qué no dejar que esa capacidad fluya y no mentirnos con la idea de que somos los únicos que excitamos a nuestra pareja? |
Miedo, ese es el transfondo de la contradicción que percibimos al ver gozar a nuestra pareja con un tercero. Los swingers transformamos el miedo en confianza, y la aterradora imagen de que nuestra pareja goce con otros en una placentera forma de compartir fantasías y placer mutuo. Lo contradictorio es en general dialéctico: negamos lo que aceptamos y aceptamos lo que supuestamente negamos. El swinger es en sí una contradicción: puede ser placentero y nocivo, conveniente e inconveniente, todo depende de cómo se viva.
Infidelidad, genética y realismo
Un estudio reciente sobre el comportamiento femenino -entre otros temas- realizado en Inglaterra por un conocido instituto científico, reveló que, en un porcentaje de mujeres, la infidelidad tendría causas genéticas, es decir, habría una predisposición natural para relacionarse con más de un hombre sexualmente. Este informe, sin duda revelador, no hace más que sumar argumentos a nuestro punto de vista sobre la tendencia natural a la diversidad sexual en los seres humanos.
Muchas veces, reflexionando sobre nuestra práctica, pensé en cómo esas mujeres que hoy son swingers y demuestran una capacidad para el sexo tan amplia pudieron, durante tanto tiempo, ser sexualmente monógamas. Sé también que la mayoría de ellas nunca volverá a ser como antes del swinger, su noción del sexo se amplió tanto que no podrán estabilizar una relación donde se imponga la exclusividad sexual, es decir, el sexo sólo con su pareja. Y si así fuera, el riesgo de infidelidad sería superior a la media social.
| Este estudio mencionado habla de algo que nos obliga a ser realistas: la infidelidad, en muchos casos, no tiene que ver con desamor o desprecio a la pareja, sino que está enrolada con el deseo sexual, con la búsqueda de la variedad, algo que llevamos dentro y que forma parte de nuestra esencia humana. |
La hembra de nuestra especie necesita, para garantizar la fecundación, copular una importante cantidad de veces, por lo que la búsqueda de un compañero sexual, el celo permanente, una sexualidad sin interrupciones cíclicas (típico en los animales) son características para aumentar la posibilidad de procreación. Tenemos entonces una suma de información científica que conspira con el concepto de monogamia sexual, piedra angular de la institución “matrimonio”.
El swinger muestra claramente cómo funciona una mujer liberada de la carga de la exclusividad sexual, cómo aumenta su potencial y se advierten cambios en su personalidad. Con la sola idea de que un porcentaje de mujeres son -por rasgos genéticos- proclives a alternar con más de un hombre en el mismo registro de tiempo, alcanza para dar por tierra con el concepto de fidelidad como algo natural.
| ¿Sería entonces la fidelidad una especie de prisión para nuestra verdadera sexualidad? |
Los swingers buscamos una alternativa a la infidelidad, comprendimos que saber lo que desea nuestra pareja y vivirlo en conjunto es mejor que ocultarlo, mentir o realizar sin su saber o conocer. Muchos de nosotros ya no comprendemos el estado anterior en el que vivíamos, nos parece raro no poder disfrutar de otros cuerpos y sensaciones por el hecho de estar en pareja o casados, tan raro como ve parte de la sociedad al swinger. La razón, la verdad, está en la ciencia, no en la moral, sino en la realidad de lo que somos y no en la costumbre de actuar como nos enseñaron.
El corte en "linea" es corriente en mujeres que suelen llevar braga-tanga, bañador-tanga o mini-bañadores y habitualmente se depilan así las mujeres jovencitas. Aunque también lo practican señoras de cuarenta para arriba, el caso es que suelen depilarse así las que están en época de diversiones y quieren gustar (y saben que gustan) a todas horas y en todas las épocas del año. Suele quedar muy bien estéticamente y es muy higiénico siempre y cuando se tenga cuidado en administrar cremas para evitar irritaciones e infecciones después del afeitado. Es un corte muy erótico, sensual y da un estilo jovial. El vello en linea recta es como si dibujara la continuación de la vulva atravesando el Monte de Venus y, al mismo tiempo, nos indica el camino hacia el clítoris y, finalmente, la vagina.Existen locales de estética en donde pueden depilarse ya que realizarlo una misma es difícil si es que se quiere que quede bien. Si tienes mucha barriga en mejor que te lo haga alguien por que puede quedarte mal incluso si te lo haces mirándote al espejo.
El corte que más se lleva es el depilado de las ingles. Adecuado cuando no nos atrevemos a llevar tangas o mini-bañadores y, aunque se lleva a cualquier edad, es típico a partir de los treinta y cinco. Se suele realizar en verano cuando decidimos irnos a la playa o a la piscina, afeitándose de esta manera para que no sobresalgan algunos vellos del bañador. Es típico de las que estamos casadas o no tenemos pareja. En otros casos, cuando se tiene un amor reciente, se depila en cualquier época del año ya que podrían verse los pelillos cuando estamos en bragas ante nuestro amante. Aunque no es tan erótico como el anterior "corte de pelo", suele dar aspecto de aseado por que, por lo menos, se depila la zona de las ingles. Pulcro pero con sus cabellos alocados que cubren la entrada a la vagina, nos motiva para apartar esa matas con el motivo de entrar a esa cueva del erotismo. Es más fácil de efectuarse este afeitado ya que no requiere mucha destreza para que quede bien. Lo que si siempre recomendamos es que se tenga cuidado al realizar las depilaciones en esta zona.
Una variante de la depilación en linea recta, es la depilación dejando un mechón de pelos justamente encima del clítoris. Hay personas que les gusta este tipo de peinado por el morbo. Es también elegante y erótico. Al igual que el depilado en linea, es típico de personas en época de ferviente pasión sexual y deseosas que siempre guste esta zona a sus invitados.El objetivo es sentirse bella hasta el punto más íntimo pues el mechón de pelos de forma redonda y con apariencia de pom-pom, nos da la sensación de estar viendo a una animadora de baloncesto que nos invita a echar un vistazo más de cerca y nos anima a abrir sus puertas e introducirnos en un mundo mágico en el que la diversión, la alegría y el erotismo están garantizados.
La habilidad para la depilación de esta zona es la misma que para la depilación en linea recta. Aunque las maquinillas eléctricas para depilación son muy adecuadas para este tipo de corte.
Otro tipo distinto de corte, que no es depilación, es el corte al "uno" que consiste en dejarlo crecer muy corto.Es una moda para todas las edades, pero es corriente es personas que quieren seducir y practican el sexo mucho más que la media.
Es una moda que despierta el erotismo y, al igual que esos hombres que llevan perenne su barba de dos días, el corte al "uno" de la vulva intenta seducir por su despreocupado cuidado y por su agresividad, invitando a la pareja a palpar esta zona por su sensación agradablemente áspera, rasposa y "pinchante".
Al principio es incómodo este corte por que la ropa y las piernas empujan los pelos cortos y se clavan en la fina piel de esta zona dando la sensación de tener pinchos que pican. Con el tiempo, se suele acostumbrar llegando a no molestar.
La quinta depilación que exponemos en este artículo es la depilación total. Ningún pelo debe existir.Sugiere desnudez, suavidad y delicadeza, al mismo tiempo que estimula a que la mano lo acaricie para apreciar la lisura y tersura.
Adecuado para todas las edades, es común en mujeres jóvenes que practican mucho el sexo y son conscientes que hay que levantar los ánimos haciendo atractivo de alguna manera su parte íntima.
Como se podrán imaginar, las depilación es muy fácil ya que con meter la maquinilla eléctrica todo esta solucionado.
La personas que se acostumbran a ir así, no se dejan crecer el pelo ya que así están más cómodas.
El último estilo de peinado es el vello al natural. Tal cual crece. Es el que se utiliza por la mayoría de las mujeres. No se le presta atención en sus cuidados de peluquería. Ni siquiera un corte de vello en las ingles.Lo llevan las mujeres que no creen que se le deba prestar atención a este pelo y piensan que no es necesario excitar a su pareja arreglándose su pubis. En algunos casos, las mujeres que, por sus circunstancias, ya no tienen esperanzas de que alguien les mire su parte intima por lo que olvidan si su pelo de "ahí" está largo o pelón, rubio, negro o canoso.

Él está absolutamente perdido, aunque no lo sabe. Lo hace con toda la pasión y todo el cariño del mundo, pero ella no acaba de disfrutar. O, al revés, él se muere por proponerle algo a ella o porque ella le acaricie o le excite de determinada forma, pero no sabe cómo decírselo. Ante esto hay dos opciones: la opción "tradicional" que consiste en hacer ver que todo es genial, para no herir al otro ni socavar su autoestima, y fingir un gran placer o incluso el orgasmo. Con ello, nos aseguramos que la pareja está contenta y feliz y, también, que va a continuar haciéndolo todo exactamente igual. Y la opción actual: hablar y/o pedir lo que se desea.
El ABC de la comunicación sexual.
Pedir una acción concreta del tipo" Cómeme" o "me encanta cuando lo haces así, tan suave" ( o más fuerte o más rápido o más lo que sea), puede funcionar como el mejor afrodisíaco. Pero si notamos que, en el momento, se nos hace un nudo en la garganta y no podemos hablar de pura vergüenza o timidez, hay otras formas para empezar a comunicarse y ensayar la comunicación sexual hasta llegar a pedir lo que queremos justo en el momento en que lo queremos:
Los gestos: Guiar la mano de tu pareja hacia donde quieres que te toque, acompañarla para mostrarle el tipo de caricias que deseas..... O al revés, apartar suavemente la mano de un punto en el que no te gusta que te acaricie y llevarla a otro.
El lenguaje corporal: Por ejemplo, si deseas más presión en un acto íntimo, levanta la cadera un poco. Si quieres que se mueva más deprisa o más lento durante la penetración, guía y mueve sus caderas. Si deseas que te chupe un pecho, pónselo en la boca mientras le acaricias o le sonríes...

Los gemidos: Si ella o él hace algo que te gusta mucho, gime más fuerte. Así de fácil!.
Los silencios: Complementarios de los gemidos. Cuando varíe el tipo de caricia o la intensidad enmudece. Se necesita ser muy torpe para no interpretarlo.... Cundo vuelva a hacer algo que te guste, gime y si acierta en el punto clave: ¡ GIME MÁS FUERTE!.
Los monosílabos: No requieren mucho esfuerzo; incluso los amantes más callados son capaces de decir "Sí"( funciona mejor cuando se repite varias veces) o " Uau" pronunciado alargando la A.
Las órdenes de una palabra: Para comunicadores avanzados. Palabras como "Sigue" o "Así". Y, como juego, ¿ por qué no empezar a dar órdenes concretas del tipo "No pares", "Más fuerte", "Acaríciame los pechos", "Sigue un poco más" o similares?.
Recompensar al amante
En este juego de comunicación verbal es importante no olvidar recompensar al amante. Una frase como " Me encanta cuando me haces esto" o "Me vuelve loco/a la forma en que me besas/comes/devoras/acaricias etc" asegura que la pareja sepa que va por buen camino y que se sienta bien, por lo que, seguramente, seguirá regalándonos con esas caricias y estímulos que tanto nos gustan. Unas horas o un día después, cuando las hormonas vuelvan a su sitio y no estemos bajo su efecto, se puede comentar la jugada, siempre con actitud positiva: no se trata de dejar mal al otro ni hacerle sentir mal, sino de conseguir un diálogo sexual placentero. Es muy diferente decir: "Eres demasiado directo/a, me acaricias poco" o "No me gusta que vayas tan al grano" a decir: " me gusta como me acaricias, me encantaría que me acariciaras más" o " Tienes unas manos fantásticas, cuando me acaricias me derrito". El matiz es sensible y los resultados de las segundas frases son increíblemente mejores que los de la primera. Os lo aseguro....
Fantasías para comunicarse
Yendo un paso más allá, podéis recrear con palabras el encuentro sexual de la víspera recalcando los momentos y las acciones que os gustaron más. Es una forma sexy de comunicarse, de acercar posiciones y gustos y, quizá, de volver a empezar. Y, jugar por jugar, ¿ por qué no crear una fantasía en la que cada uno exprese lo que le gustaría hacer. decir y sentir y lo que le gustaría que le hiciera el otro?. Lo cierto es que hombres y mujeres somos diferentes y, además, no hay dos personas iguales en la forma de entender y disfrutar la sexualidad. Como en cualquier otro tema relacionado con la pareja, el sexo es una negociación. No se trata de ceder o de complacer, en contra de los propios gustos, deseos e inquietudes, sino de llegar aun espacio común en el que los dos os sintáis bien y disfrutéis.
Frases que NO deberían figurar en vuestro vocabulario erótico:
¿Te falta mucho?
¿Ya has terminado?
¿Te ha gustado?
¿Te has corrido?
¿Cuántos orgasmos has tenido?
¿Ha sido el mejor polvo de tu vida?
En el sexo, nada tiene que ser exigencia ni presión. No se trata de demostrar quien es el mejor amante sino de disfrutar juntos. Y, desde luego, para conocer la opinión del otro no hay que recurrir a preguntas cerradas a las que se puede contestar SI o NO, sino a la observación, a la sensibilidad y a preguntas con imaginación y fantasía.
Es necesario conocer al otro, explorar, conocerse y darse a conocer.
Una pareja es una negociación permanente, que puede ser placentera y hasta divertida, e implica un trabajo de ambos para que sea satisfactoria y feliz.
Flexiblidad y tolerancia.Para tener un compromiso largo y feliz, los dos miembros de la pareja tienen que ser flexibles. Esto significa que cada día tienen que estar abiertos a hacer cosas diferentes a la forma en que desearían porque ésta no encaja con la pareja. A veces debe ceder uno, a veces otro y a veces, los dos.Planes de futuro. Es necesario tener proyectos comunes y pactar, hablar y soñar sobre la forma de llevarlos a cabo. También es preciso que algunos proyectos cristalicen.
Buen sexo. El sexo es uno de los pilares de una relación. Los dos tienen que tener una forma similar de entenderlo y estar dispuestos a complacer al otro y a dejarse complacer. El sexo es imaginación y entrega.
Evolución. Tanto la pareja como cada uno de sus miembros cambian con el tiempo. Ambos tienen que adaptarse y procurar evolucionar juntos. Asimismo, hay que asumir que pueden producirse altos y bajos en la relacion de pareja sin que esto signifique, necesariamente, el fin. Algunas parejas evolucionan hacia una fuerte e intensa amistad en la que, quizá, se ha perdido algo de pasión, pero la confianza en el otro es total. La pregunta clave es: ¿qué esperas y deseas de una relación?.
Asumir que nadie nos va a querer exactamente como queremos que nos quieran. Ninguna persona va a encajar exactamente en nuestros deseos como lo haría la pieza contigua de un puzzle. Sin embargo, en la diversidad y en las diferencias está el encanto.
No apostar por el cambio. Si partimos de la base de que la pareja tiene que cambiar para que la relación funcione o damos por hecho que va a cambiar, nos vamos a pillar los dedos. Puede haber pequeños ajustes, pero nunca cambios radicales en la forma de ser. Al menos no para bien.
Comunicación. Con diferencia, es la palabra que más se utiliza cuando hablamos de la salud de la pareja. Sin embargo, es el concepto que menos se usa. Con calma, hay que estar dispuesto a comunicar al otro cómo nos sentimos, qué queremos y si hay algo que nos ha molestado, y, sobre todo, también hay que escuchar. Por mucho entusiasmo y enamoramiento que haya en una pareja, la relación no crece sola.
Interpretar de forma positiva. Hay dos formas extremas de entender las cosas: de forma negativa y de forma positiva. Cuando la pareja diga o haga algo que nos molesta, no debemos pensar que lo hace con mala intención ni mucho menos contraatacar. La guerra no favorece a ninguno de los dos. Y si, realmente, pensamos que actúa con mala intención o estamos en guerra, quizá es el momento de decir adiós.
Un punto de independencia. Las parejas que se cierran en sí mismas acaban ahogándose. No se trata de hacer una vida totalmente independiente, pero sí de tener algún espacio propio, aficiones, y, sobreo todo, cuidar a los amigos, que son muy importantes.

Respeto. Por la forma de ser y de pensar del otro y por sus inquietudes y aficiones. Tampoco hay que perder el respeto en una discusión: no se trata de ganarla a toda costa y dejar al otro por los suelos, sino de llegar a un acuerdo. A corto o medio plazo, toda descalificación dicha en un momento de ira o de rabia deja unas heridas que son difíciles de cerrar. Igual de fundamental que es el respeto al otro es el respeto por uno mismo. Si uno mismo no se valora ni se hace valorar, la relación está condenada a la infidelidad y al fracaso.
Aspiraciones realistas. La persona perfecta no existe. Nadie va a darnos todo lo que necesitamos en el momento justo en que lo necesitamos, al igual que nosotros tampoco podremos dárselo.
Sin embargo, con problemillas, dificultades, malentendidos o problemas, una relación debe basarse en la confianza, en la comprensión, en el apoyo y en la amistad. No olvidemos nunca que estas características y actitudes deben darse por las dos partes. Bien mirado, por simple ley de probabilidades, es más fácil estropear una relación que hacer que funcione, puesto que sólo se necesita uno para fastidiarla y se precisan dos para que crezca. Sin embargo, el amor es tan apasionante que ¿quién no está dispuesto a dejarse arrebatar por la vorágine de compratir y amar? .... a pesar de las fragancias!!!!!



